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Jóvenes,
mujeres y neófitos son el target de muchas bodegas.
Vinos frutados y menos astringentes, etiquetas más
atractivas y la excursión por canales no tradicionales,
como Internet, discotecas y degustaciones “de nicho”,
están entre las estrategias más usadas. Cuál es el
secreto, ¿existe una receta?
¿Cómo hacer para que los jóvenes (mayores de 18) tomen
más vino que cerveza u otras bebidas alcohólicas? Las
mujeres, ¿qué tipo de vino toman? ¿Blancos, frutados o
tintos con mucho cuerpo? ¿Existe una estrategia común
para acercar a los neófitos a un mundo tan complejo como
el del vino? La respuesta es sí y no. Consultadas por
DaDV, ocho bodegas dieron su visión de este tema tan
intrincado, como apasionante. Y aunque las opiniones
difieren, en un punto todas están de acuerdo. A los
“exploradores” hay que ofrecerles vinos frutados, con
taninos suaves. Aromáticos. Con mucha madera, para tapar
la astringencia, dicen. Vinos fáciles de tomar,
denominados de segunda copa, agregan. El gran desafío,
se sabe, es atraer a este grupo al segmento de los vinos
tranquilos, ya que los frizzantes y espumantes ya son
aceptados por paladares “no expertos”.
Otro punto en el que hay coincidencia es que las
estrategias de marketing deben apuntar, tanto al estilo
de vida como a la ocasión en que se consume un
determinado tipo de vino. Las bodegas indican que una
ocasión excelente para atraer consumidores nuevos son
las degustaciones, tanto en vinerías como supermercados.
Este último canal es el preferido para acercarse a la
mujer, quien es en general, la que tiene la decisión de
compra.
Las estrategias de comunicación siguen a continuación,
“Apelando al bienestar, al placer, a la moda, a la
transgresión, a lo diferente, a lo innovador, al sentido
de pertenencia”, señala Carlos Caselles de Bodega SinFin.
Pero vamos por parte.
Vinos tranquilos
Lourdes Gutiérrez, jefe de marketing de Lagarde señala
que los vinos tranquilos apuntan a otro público dentro
del segmento de la gente joven. Son vinos para apreciar
y disfrutar en otro contexto, que no son precisamente
los boliches o lugares de concurrencia masiva de este
tipo, en donde la gente busca otro tipo de disfrute”.
Agrega en este sentido que “el vino se puede apreciar de
diversas maneras, pero generalmente se disfruta más
cuando se comparte con amigos o pareja, cuando se
celebra o cuando se acompaña con un plato interesante,
en un ambiente que lo permita. En un boliche no se puede
hacer ninguna de esas cosas. Los sentidos están
disminuidos en este contexto”.
Pablo Naumann, gerente de Comunicación Corporativa de
Bodegas Chandon opina que el consumo de vino tranquilo
en Argentina está “sacralizado y circunscripto a
circunstancias de consumo determinadas, como comidas o
reuniones sociales. Además, su imagen está centrada en
aspectos enológicos poco entendibles para los jóvenes.
Creemos que el consumo de vino, aunque deben
“informatizarse” un poco, mantiene los aspectos
culturales lejanos al acceso. Por eso se bebe en
reuniones donde no se busca tomar de más, sino potenciar
momentos de alegría, amistad, pareja”.
Jean Pierre Thibaud, dueño de la bodega Ruca Malén
subraya que, en especial los jóvenes no se sienten
cómodos con los vinos tranquilos. “Los chicos, casi sin
excepción, rechazan los vinos. Les parecen demasiado
amargos, duros, ácidos o astringentes, con un alcohol
que les quema la boca. Las burbujas, a las que los
acostumbraron las tan populares gaseosas, y el bajo
tenor alcohólico de la cerveza hacen que esa bebida les
parezca más amigable. Entonces empiezan con ella.
Los jóvenes rápidamente se sienten atraídos por esa
sensación de leve, y no tan leve, ebriedad, lo que
explica la cantidad que toman. De ahí el salto a los
espumantes, que les procurará la misma sensación de
euforia con menos botellas. Pero todavía rechazan al
vino tranquilo en el que la falta de burbujas agudiza lo
amargo, la acidez y la astringencia, sobretodo si es un
vino barato, por lo general de baja calidad”.
Los jóvenes
“Hoy los jóvenes cada vez se acercan más al vino y
también se interesan en conocer las distintas
variedades, marcas, etc. Pero esto sucede en otro
contexto que no es el boliche. Muchos hacen cursos de
vinos, concurren a ferias y degustaciones. Pero en su
mayoría lo consumen a la hora de salir a comer afuera”,
dice la encargada de marketing de Lagarde.
Por su parte, Carlos Caselles subraya que “de las
conclusiones de algunos estudios de mercado se desprende
que el vino es un producto que está dentro de la esfera
de bebidas sociales y para compartir. Este proceso se
inicia en el entorno familiar y ligado a situaciones
especiales, que se salen de lo cotidiano, asociando el
producto a valores de distinción y buen gusto, y su
consumo en base a pautas de moderación. Los jóvenes no
tienen al vino entre sus bebidas preferidas, pero
tampoco la rechazan”.
Es por esto que la idea es generar, para atraerlos
“acciones que se orientan a vincular el consumo de vino
con los afectos, el compromiso y las relaciones que
socialmente importan”.
Mónica Caamaño, gerente de Marketing de Trivento,
subraya que los jóvenes o menos conocedores de vinos “se
sienten atraídos por los vinos dulces o espumosos. A
medida que estos consumidores aprenden más sus
preferencias tienden a vinos tranquilos, pudiendo
apreciar aquellos más complejos”.
A diferencia de otras, una bodega que se enfocó en crear
vinos tranquilos para jóvenes es O. Fournier. José
Manuel Ortega, su gerente, indica la que la línea de
vinos "Urban" fue pensada para atraer a ese consumidor.”
Tanto el estilo del vino como del packaging y el precio
van enfocados a personas jóvenes, no familiarizadas con
el vino y con poder adquisitivo todavía limitado”,
explica. Los "Urban" son vinos muy frutados con taninos
suaves, “con la fotografía como concepto de etiqueta y
de imagen, con una marca que intenta servir de espejo de
ese consumidor: urbano, cosmopolita, sofisticado. Todo
está pensado para seducir a este consumidor con su
primera experiencia en vino y que más adelante podrá
adentrarse en otros estilos de vino más potentes”.
Jean Pierre Thibaud opina lo mismo que su par español:
que pasará un tiempo hasta que el joven pueda adentrarse
al mundo de los vinos tranquilos más estructurados, más
maduros. Intertanto es necesario tentarlo con algo que
le guste: “vinos muy aromáticos, muy frutados y con
mucha madera si fuera posible (la madera es vainilla)
para que la acidez sea tolerable. La astringencia, común
en vinos cosechados temprano, es más difícil de
disimular, pero la “sucrosidad” de la fruta y de la
madera la harán más aceptable”, subraya.
Adrián Cura, gerente de Marketing de Flichman opinó a su
vez que para atraer al consumidor joven “hay que
entender sus códigos, sus valores, deseos y necesidades.
Esto está muy alineado con la ocasión de consumo, más el
trabajo sobre sus líderes de opinión/referentes, un up
grade en su cultura social vinculada al consumo. El
sparkling wine es una puerta lógica para sustituir
cervezas u otras bebidas que suelen consumir. Por eso
más allá de una buena comunicación, es necesario
trabajar con productos de calidad que no los defrauden”.
Desde Chandon, Naumann subraya que los jóvenes tienen
una preferencia por los espumantes (champañas). “Tenemos
más penetración por el carácter lúdico que tiene este
tipo de bebidas, que va más con el carácter y los
momentos de consumo de los jóvenes”. Esta bodega tiene
dos puertas de entrada para los consumidores no
tradicionales: Valmont y O2, especialmente para jóvenes.
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