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El Cóndor
de los Andes está en el cruce de los accesos Este y Sur,
y es una verdadera postal de Mendoza.
La gestión anterior lo pintó dorado y la base borravino,
pero el actual intendente decidió repintarlo de negro,
blanco con la cabeza rosada. Idas y vueltas de
decisiones que generan polémica entre vecinos. Una vez
más el ave emblemática de la provincia cambió el color
de su plumaje para volver a ser el centro de todas las
miradas. En un fugaz operativo sorpresa, la comuna de
Guaymallén -brocha en mano- devolvió el color original a
la escultura del Cóndor de los Andes, ubicada en el
cruce de los accesos Este y Sur. Las tareas están
incluidas en el marco del 150 aniversario del
departamento. Ciertamente, en junio de 2005, una
restauración a cargo del arquitecto Ricardo Ponte abrió
una controversia que se instaló en Mendoza hasta hoy. En
ese entonces el monumento fue pintado de dorado y
borravino, despertando opiniones encontradas respecto de
los criterios en cuanto a la renovación de este tipo de
esculturas. La nueva imagen del alado andino, según
comentó el secretario de Obras Públicas de Guaymallén,
Pablo Gudiño, "se asemeja a la de un cóndor real. Claro,
respetando el diseño original". Luego, el funcionario
afirmó que la obra que empezó a las dos de la tarde y
finalizó en horas de la noche, tuvo un costo máximo de
600 pesos (materiales) y trabajaron unas 20 personas.
"Esto se realizó por la inquietud de los vecinos y hasta
de los mismos familiares del artista que donó la obra".
El color definitivo para el cóndor es: el cuerpo y las
alas, negro; el cuello, blanco; y la cabeza rosada,
sobre la cual trabajó el artista Martín Sardi. En tanto
que el pie de cemento que lo sostiene (antiguamente en
borravino) quedó blanco y en beige las alitas que lo
adornan. También se colocó teja molida en la base a modo
decorativo y se reparó una de las luminarias. La obra
fue relativamente sencilla, aunque el valor simbólico de
la misma hizo que los primeros referentes comunales, así
como la prensa local, asistieran a la restauración del
monumento. El hecho tampoco fue indiferente a los
automovilistas que circulaban por el acceso tocando
bocina en señal de aprobación. Una de las figuras que
más se hizo notar fue la del intendente Alejandro
Abraham, quien subió hasta la cabeza del ave para dar
unas pinceladas. Una vez que bajó, sus declaraciones
fueron claras y contundentes: "El dorado no es un color
apropiado para un monumento. Ésta era una obra que no
sólo reclamaban los vecinos de Guaymallén desde que
comenzó la campaña electoral, sino que el cambio de
color fue una inquietud que nos hicieron llegar varios
mendocinos". A estas palabras, el presidente del Concejo
de la comuna, Luís Lobos (también presente), adhirió:
"Esto era algo que estaba en los planes desde hace
bastante tiempo. Se decidió hacer ahora porque
entendimos que había otras prioridades en el
departamento como el asunto de mejorar la prestación de
los servicios para los vecinos". Por su parte, Gerónimo
(23), un vecino que circulaba por el lugar y se detuvo a
mirar la obra, dijo: "Está bueno lo del cóndor, pero la
verdad es que podrían hacer cosas más importantes como
arreglar las calles". Otro de los curiosos fue un
camionero que detuvo su máquina en forma intempestiva
frente al predio. Una vez que vio que el cóndor
recuperaba sus colores originales, comentó: "Por fin.
Ese color dorado era muy raro. Así da gusto verlo pues
se parece a uno de verdad".
Fuente: Boletín Cámara de Turismo de Mendoza
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