|
Los
ganadores de las máximas medallas del AWA se reunieron
con FINCAS para discutir sobre el mercado de Estados
Unidos, tan preciado para las bodegas locales. Los
nichos que les interesan, los segmentos de precios, la
utilidad de los premios y en particular, el estilo de
sus vinos, protagonistas indiscutibles de una semana que
dejó mucho para hablar.
Ya sea porque hacen el mejor vino o porque han elegido
confiar en los estudios de mercado y elaboran caldos que
son del gusto del consumidor estadounidense, lo cierto
es que cuatro vinos fueron señalados como "soberbios"
tras el concurso Argentina Wine Awards (Mendoza, 18 al
21 de febrero), donde obtuvieron el premio máximo, el
Trophy o Trofeo.
Andean Malbec 2007 (Andean Vineyards) logró el Trophy
Malbec, Cavas de Crianza Cabernet Sauvignon 2006 (Bodega
Clos de Chacras) consiguió el Trophy Cabernet Sauvignon,
La Puerta Reserva - Décimo Aniversario Bonarda 2006
(Valle de la Puerta) obtuvo el Trophy Bonarda y Vistalba
Corte A (Bodegas Vistalba/Carlos Pulenta) se alzó con el
Trophy Red Blend.
En el concurso participaron 478 muestras de vino
presentadas por 119 bodegas: 36 vinos lograron la
medalla de Oro, 121 muestras alcanzaron la medalla de
Plata y 179 ejemplares se quedaron con la presea de
Bronce. En total, 340 vinos obtuvieron alguna mención
por parte de los jurados, entre los cuales se contaron
expertos internacionales como Paul Luckacs, Michael
Schachner, Michael Franz y Steve Olson.
Encantados con los resultados obtenidos - para algunos,
inesperados - los responsables de las etiquetas
ganadoras se prestaron a una charla con FINCAS durante
la cual surgieron interesantes conceptos sobre el estilo
de vinos para el mercado norteamericano, la utilidad que
tienen premios como el Trophy para motorizar una marca,
la competencia con las marcas chilenas y australianas,
así como los diferentes métodos que utiliza cada empresa
para posicionarse en un mercado altamente atractivo.
Los trofeos “tiran” la marca hacia arriba
Si bien es temprano para saber cuánto redituará en
ventas el premio Argentina Wine Awards, los cuatro
referentes entrevistados estiman que el impacto en las
ventas será importante. Luis Suriani, de Andean
Vineyards, lo explica de una manera entusiasta: “mi
distribuidor en Estados Unidos ya tiene todo el vino
vendido. Además el premiado será como un “rompehielos”,
ayudará a llevar el resto de los vinos a otro nivel,
esto sucede siempre con los premios, es como la
locomotora que empuja el resto de los vagones del tren
en un mercado”.
El dueño de Clos de Chacras, Alejandro Genoud, dijo que
apenas se enteró del premio un comprador norteamericano
que estaba “en veremos” para comprar el vino premiado
cerró la operación de inmediato.
Todos coincidieron en que jamás se debe aumentar el
precio de un vino después de un galardón. “El valor del
premio es otro, no el precio, los que aumentan su precio
después de haber ganado un premio son poco serios”,
juzgaron por igual.
En la bodega riojana Valle de la Puerta, Javier
Collovati comenzó estos días a enviarle e-mails a todos
sus clientes anunciándoles la buena nueva. “De seguro
que esto tirará hacia arriba las ventas, en particular
porque Bonarda no es una variedad muy conocida en los
Estados Unidos. Esta uva que nos generaba dudas al
principio, pero este premio nos ha hecho reafirmar el
rumbo”.
Los enólogos valoraron además el hecho de que los mismos
jurados son periodistas de revistas internacionales, que
a su vez publicarán los resultados del Argentina Wine
Awards. “Estos premios siempre son valiosos para los
mercados internacionales”, resaltó Alejandro Canovas, de
Vistalba/Carlos Pulenta.
¿Hacer o no hacer "vinos Parker"?
En la jerga de la industria, se conocen como “vinos
Parker” a los que obtienen más de 90 puntos en la
publicación del periodista - gurú norteamericano Robert
Parker, una meta preciada por la mayoría de los
bodegueros del mundo. La pregunta de siempre es si los
vinos que le gustan a Parker también son de interés para
el consumidor norteamericano. Alejandro Canovas, enólogo
de la bodega Vistalba, opina que “si bien hoy una buena
puntuación de Parker ayuda a dar valor a la marca, los
vinos que hay que hacer son los que le gustan al
consumidor, y muchas veces los dos no van de la mano”.
Para las bodegas pequeñas, como Clos de Chacras, tener
un vino con puntos en una revista internacional es un
plus nada desechable. “Más de una vez sucede que los
importadores preguntan en qué lista está el vino para
aceptarlo. Si no es un vino Parker no lo compran”,
argumentó Genoud.
Cuestión de estilos
Tras hablar de las puntuaciones, la charla giró en torno
a los estilos. Durante el seminario “Vinos y Estilos
Exitosos en Estados Unidos”, los jurados internacionales
enfatizaron que Argentina debe hacer el vino que le
gusta, que refleje su identidad y cultura, y no copiar
estilos foráneos.
El regional export manager de Andean Vineyards, Luis
Suriani, no se mostró muy de acuerdo con esta
apreciación. “Nosotros ocupamos una porción muy pequeña
de las exportaciones de vino en el mundo, de hecho en
algunos lugares ni siquiera nos conocen. Argentina no va
a ganar mercados solamente con vinos de alta gama, con
los vinos que nos gustan, vinos estilo argentino,
mendocino o riojano. En primer lugar es necesario
alcanzar un share del mercado con una cantidad
importante de vinos medios, estar presentes para que nos
conozan y luego hacer lo que nos gusta”, opinó.
Genoud, de Clos de Chacras, subrayó por su parte que
estas estrategias deben evaluarse en función del
proyecto. “En nuestro caso, que no pretendemos vender
grandes volúmenes, el vino de alta gama es la opción, de
hecho cada vez intentamos obtener mejor calidad para
lograr un mayor valor agregado”.
Alejandro Canovas añadió que lo importante a la hora de
hacer un vino es “valorar nuestras diferencias, no hacer
Yellow Tale (el vino australiano más vendido en EEUU con
más de 3 millones de botellas) eso es moda. Pienso
además que los vinos de márgenes escasos quitan cierta
estabilidad y finalmente no son demasiado rentables para
una bodega”.
Suriani coincidió en que los vinos “baratos” constituyen
una estrategia peligrosa. De hecho dijo que son
incontables las etiquetas de u$s 10 que desaparecieron
de las góndolas norteamericanas, por el aumento del
precio en los insumos. “Es cierto, es necesario vender
cada vez más caro, debemos estar ahí para hacer conocer
quiénes somos”, resaltó.
Estrategias
Para ingresar con fuerza al mercado norteamericano cada
una de las bodegas premiadas tiene una estrategia
diferente, que se condice con su escala de producción,
estilo de vino y sus posibilidades de inversión.
Javier Collovati, de Valle de la Puerta, enfatizó que la
bodega donde trabaja hasta hace muy poco no contaba con
un gerente de exportación. “Durante mucho tiempo yo
mismo llevé los vinos a las ferias, hicimos conocer el
Torrontés, un vino que gusta mucho porque es muy
frutado. Tal vez de todos los que prueban, te compra un
3%, pero ese público te hace conocer”.
El Grupo Peñaflor está en posición de invertir en
estudios de mercado y posicionamiento de marca, algo que
no está en condiciones de hacer una bodega pequeña, como
la de Chacras. En este caso la estrategia está orientada
al turismo. Recibiendo gente en la bodega fue como
conocieron importadores y aficionados de otros países,
que se convirtieron en clientes asiduos, que a su vez
organizan degustaciones en sus respectivos hogares,
llámese Alemania, Brasil o Estados Unidos.
Fuente: Gabriela Malizia- Área del Vino, Editec SRL
|